Aprendiendo tras disfraces
Jugar a disfrazarse tiene muchísimos beneficios para los niños y niñas y lo mejor es que no es necesario esperar algún festejo o fecha específica para hacerlo, ya que el juego con disfraces cumple una importante labor pedagógica en los ámbitos social, afectivo-emocional, cognitivo y psicomotor. Jugar a disfrazarse les ayuda a fomentar la imaginación, fortalecer las relaciones, mejorar la comunicación entre muchas otras ventajas como:
Cada vez que un niño se disfraza está adquiriendo sin darse cuenta una serie de conocimientos, imprescindibles para la vida adulta.
Desarrolla de la creatividad y aumenta de la imaginación. Aprenden a expresarse con libertad y comunicar su forma de ver el mundo.
Elimina las barreras y los límites.Al disfrazarse de otra persona, el niño o la niña se arriesga a salir de su zona de confort y puede mostrarse de un modo que antes no lo hacía.
Elimina tensiones. Los disfraces potencian el pensamiento simbólico. Es un pacto implícito entre los niños como inicio de un juego
Ayuda en la expresión de los sentimientos. Este tipo de juegos es utilizado en terapias infantiles para apoyar miedos o timidez. Desde el ámbito afectivo-emocional, los disfraces son excelentes promotores de experiencias, emociones y fantasías.
Desarrolla la empatía. Al convertirse en otras personas, los niños y niñas aprenden a sentir los sentimientos de los demás de otro modo.
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